26/02/2025

La guerra lo cambió todo, pero la solidaridad les devolvió la esperanza

En Ucrania, miles de personas han visto sus vidas destruidas por el conflicto. En medio de la adversidad, hay historias de valentía y resiliencia que demuestran cómo la ayuda humanitaria puede marcar la diferencia.

La guerra en Ucrania ha obligado a miles de personas a huir y enfrentarse a una realidad devastadora. Sin embargo, en medio del sufrimiento, la solidaridad y el apoyo de organizaciones como Cáritas han permitido que muchas familias y personas vulnerables encuentren un nuevo comienzo.

Antonina, madre de seis hijos, vivía en Zaporizhzhia cuando la guerra lo cambió todo. Con su hogar bajo ocupación y sin acceso a lo más básico, tomó la difícil decisión de huir caminando durante días para proteger a sus hijos. Finalmente, encontraron refugio en una pequeña casa en Staryi Khutir, pero estaba prácticamente vacía. A través del proyecto Familia a familia de Caritas-Spes, pudieron convertir ese espacio en un verdadero hogar. Este programa, apoyado por familias polacas, les proporcionó electrodomésticos esenciales como un frigorífico y una caldera, además de materiales para renovar la casa y asegurar que la familia tuviera un entorno digno donde vivir. Aunque sus hijos siguen soñando con volver a su hogar y recuperar sus rutinas, Antonina mantiene la esperanza: «Todos vivimos pensando en la victoria y en volver a casa».

Por otro lado, Ihor y Tofig, dos amigos de Donetsk, lo perdieron todo tras un bombardeo que no solo destruyó sus viviendas, sino que los dejó gravemente heridos. Ihor perdió parte del brazo y Tofig sufrió múltiples heridas. Despertaron sin ropa, sin documentos y sin saber qué hacer. En su desesperación, encontraron apoyo en Caritas Donetsk en Dnipro, donde recibieron atención médica, psicológica y asistencia legal. Gracias a la ayuda de Samira Neymatova, trabajadora social de Cáritas, lograron recuperar sus documentos de identidad y acceder a prestaciones sociales que les permitieron comenzar de nuevo. Tofig ya tiene su nuevo pasaporte y sueña con regresar a casa, mientras que Ihor espera someterse a otra operación con la esperanza de recuperar algo de normalidad en su vida.

Más allá de la asistencia material, estos proyectos de Cáritas representan una fuente de esperanza para quienes han perdido todo. Con la ayuda de voluntarios y donantes, se sigue trabajando para proporcionar refugio, asistencia médica y apoyo emocional a miles de personas afectadas por la guerra. Como dicen Ihor y Tofig con optimismo: «Lo principal es que cuando acabe la guerra, podamos reconstruir».

Estas historias nos recuerdan que, incluso en los momentos más oscuros, la solidaridad puede iluminar el camino hacia un nuevo comienzo.

CÁRITAS CON UCRANIA